Una Carta Abierta a mi abuelo

Bueno, nunca te llamé abuelo, te llamé Ed, todos te llamamos Ed y cuando era pequeña siempre me sentí como la chica más especial del mundo porque tenía algo que nadie más hacía, tenía mi propio Ed. Tenía a alguien que era como un abuelo para mí, pero se me permitió llamarte Ed y eso se sumó a tu encanto. Me ha llevado un poco de tiempo desde que moriste poder siquiera pensar en ti sin llorar, pero me estoy dando algo de crédito en eso ya que solo han pasado unos pocos meses. Así que ahora estoy aquí escribiendo esta carta porque creo que es algo que me animarías a hacer, a escribir a través de mi dolor porque siempre me animaste a escribir y a hacer cualquier cosa, incluso ligeramente educativa, así que aquí va.

Quiero decir gracias, gracias por cada larga charla que tuvieron conmigo sobre la escuela y por estar siempre interesados en mis ideas y mis opiniones. Extraño eso más que nada de ti, el mundo es demasiado grande y demasiado ruidoso, y tú eras grande y ruidoso pero escuchabas. Entendiste por tener una hija propia que porque el mundo es demasiado grande y demasiado ruidoso, a una niña joven tener un lugar para DISCUTIR lo que pensaba que hacía la diferencia. Hiciste una diferencia para mí, me diste la confianza para usar mi voz, para aprender mis hechos y decir mi verdad. Me diste el aliento que necesitaba para no dejar que el mundo ahogara mis ideas, y el empujón que necesitaba para volver a la universidad (bueno, tú, la abuela y mis padres). Me siento tan culpable de no haber traído los últimos trabajos de la escuela que querías ver, sé que no me culparías, dirías que estaba ocupado y está bien, pero sé lo feliz que te habría hecho hablar conmigo sobre mis ideas en psicología y todas mis clases, y me hizo más feliz de lo que nunca supiste hablar contigo sobre todas mis ideas para cambiar el mundo.

También quiero agradecerles por hacer a mi abuela y a mi familia tan felices, tan llenos de risas. No puedo recordar muchas veces que entré en la casa de la abuela y no había risas cuando estabas allí. Tenías esa sonrisa que hacía reír a la gente con solo mirarla, bueno, eso junto con tus chistes malos siempre funcionó. También echo de menos eso, la forma en que los ojos de la abuela se iluminaban cuando hacías algo gracioso, y la forma en que Brandon sonreía cada vez que ibas a dar un paseo. He tratado de recoger el manto de la broma mala para ti, pero no creo que funcione tan bien como lo hizo cuando se lo contaste. Echo de menos la forma en que Stacie te regañaba por hacer algo tonto, porque tú siempre te reías y ella también. Inspiraste tanta risa, felicidad y diversión dondequiera que fuiste, y me rompe el corazón ver que falta ahora. Creo que ahí es donde está el agujero más grande ahora, no en el lugar vacío donde solías sentarte o en el lugar donde tu auto solía estar estacionado en la entrada, pero te estás perdiendo en nuestras risas. Gracias por esos momentos, por los momentos en que la risa era más prominente que la respiración, y por los momentos en que nuestras sonrisas eran más brillantes que el brillo de tu frente (esa broma es para ti, sé que te estás riendo de ella en el Cielo).

Hay una cosa más por la que quiero agradecerte, gracias por ser parte de nuestra familia. Gracias por ser nuestro abuelo, gracias por ser la prometida/esposo/todo de la abuela, y gracias por ser nuestro Ed. Gracias por ser el «Edweirdo» de la abuela y Brandon, y el padre de Stacie. Sé que estás feliz y seguro donde estás, que ya no estás enfermo ni herido, y también estoy agradecido por eso. Odiabas quedarte quieto, creo que por eso tú y la abuela se amaban tanto. Cuidaremos de la abuela, Stacie y Brandon. Sé que te preocuparías por eso, pero los tenemos. Nos tenías a nosotros, y todos estamos muy agradecidos de haberte tenido a ti también.

Supongo que eso es todo, gracias por ser una parte tan importante de mi vida, de todas nuestras vidas. Sé que te volveremos a ver. Oh, una última cosa, Brandon está cuidando bien tu motocicleta, le encanta tanto como a ti. Te quiero Ed, nos vemos pronto, Cabalga en el Paraíso.